Los fósiles
FORMACIÓN DE LOS FÓSILES
 
 

Cuando un organismo muere o produce algún tipo de resto como producto de su actividad vital, se produce una serie de transformaciones como: destrucción de la materia orgánica, sustitución de ésta por materia mineral estable ante las nuevas condiciones ambientales, relleno de cavidades (del propio organismo o generadas por él) que puede tener como resultado la formación de un fósil.

El proceso de fosilización es un proceso selectivo, de manera que la probabilidad de que un organismo, o alguna parte de él, resista el paso del tiempo y se convierta en un fósil va a depender de su composición química y de las características físicas y composición de las aguas a que esté expuesto. Así pues, los esqueletos (internos o externos), que contienen una gran cantidad de materia mineral se conservan con más facilidad, mientras que el tejido blando es mas difícilmente conservable, debido a que en condiciones normales es rápidamente atacado por bacterias descomponedoras.

Lo que normalmente fosiliza son las partes duras, pero pueden encontrarse fosilizadas semillas, esporas y granos de polen. El caso más famoso, quizás, de fósil es el del ave Archaeopteryx, en el que han permanecido la huellas de las plumas. En su momento, a finales del siglo XIX cuando fue descubierto el primero de ellos, Darwin ya había publicado "El origen de las especies", y este fósil resultaba ser el primer caso de "etapa" intermedia en la transformación de unas especies en otras.

El proceso de fosilización, por el que un resto o señal de actividad biológica queda memorizado en las rocas, exige siempre unas circunstancias especiales que lo sustraigan de forma rápida de la putrefacción, disolución o destrucción física por agentes externos.

Lo normal es que el resto quede enterrado en áreas favorables donde se produzca una acumulación activa de sedimentos finos (lagos y cursos de agua, plataformas marinas, depósitos eólicos), pero también sucede en otros ambientes o circunstancias más excepcionales, donde se alcance incluso la conservación integral del organismo: mamuts en terrenos congelados, rinocerontes lanudos en pozos asfálticos, momificaciones en cuevas, fosilización en turberas o ámbar.

Los mecanismos físico-químicos de la fosilización suelen generar modificaciones importantes en la composición y estructura de los restos, que normalmente se presentan en fase más avanzada en los de mayor edad geológica. Todo fósil es consecuencia de estos procesos, y convencionalmente se establece que los más recientes corresponden a la última glaciación cuaternaria (Würm), con una antigüedad superior o equivalente a los 13.000 años. Los materiales algo más modernos o aparentemente poco fosilizados suelen referirse también como subfósiles. El concepto de "fósil viviente" no alude a cuerpos fosilizados, sino a animales o plantas actuales cuya estructura no difiere sustancialmente de la de sus antepasados conocidos a través de los fósiles, razón por la cual se les considera como "poco evolucionados" o reliquias del pasado esplendor de ciertos grupos (Nautilus, Língula, lamprea, celacanto, Ginkgo).

 

 
 
 
 

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